El equipo que se había robado el corazón de todo Estados Unidos, los Saints de Nueva Orleans, acabó 31-17 con los poderosos y favoritos Colts de Indianápolis para conquistar por primera vez en sus 43 años de vida el Super Bowl.
Con una actuación impecable, el quarterback Drew Brees --elegido el Jugador Más Valioso del partido-- guió a los Saints a una victoria inolvidable ante el delirio de más 74,000 aficionados que colmaron el Sun Life Stadium en Miami y que en su mayoría apoyaron fervorosamente a Nueva Orleans.
